VIERNES SANTO "EN LA PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR".


HORARIO.

17:30 horas: Oficios de la Pasión y Muerte del Señor, en la Iglesia de San Juan Bautista.
19:30 horas: Procesión Oficial de la Semana Santa de Baza organizada por la Agrupación Parroquial del Santo Sepulcro, desde la Iglesia de la Virgen de la Piedad.


CATEQUESIS

LA ORACIÓN Y LA ESPERA


Ya es Viernes Santo y la Iglesia acompaña al Señor en el Monumento en la Oración que es como pidió Jesús ser acompañado en sus últimas horas en el Monte de los Olivos. La oración y el silencio, en un mundo de locos como el nuestro donde estamos cargados de todo tipo de ruidos y distracciones, es la llave que abre la puerta para entrar en el corazón infinito de Dios que nos espera en el silencio. Los Monumentos son hoy el lugar de encuentro para los que saben llevar su fe a la oración. Y es que sin oración la luz de la fe se queda sin aceite que la alimente. La espera de que llegue el momento de la Muerte de Jesús la hacemos en oración, la que nos da la paciencia tantas veces en la vida. 

Terminados los Oficios de la tarde del Jueves Santo y hallándose el Señor en el Pan eucarístico reservado en el Sagrario del Monumento, la Iglesia se desnuda para vivir en austeridad la Pasión del Señor. La Mesa del Altar, que es Cristo, tras los Oficios de la Cena del Señor, se despoja de manteles, velas y flores. De la Fiesta pasamos a la soledad, la que Él vivió en sus últimos momentos.

EL SILENCIO DE LA IGLESIA.


A media tarde Jesús entregó su espíritu a Dios, lo último y único que ya le quedaba también se lo dio a Dios: su entrega total.
Comenzamos los Oficios de la Pasión y Muerte del Señor en silencio y total austeridad en la Liturgia. El Sacerdote sale revestido con los ornamentos de color rojo (símbolo del martirio y del Espíritu Santo) y al llegar al Presbiterio, delante de la Mesa del Altar se postra rostro en tierra en señal de humildad, abandono en Dios, de oración profunda. La Asamblea le acompaña en este momento de rodillas.

NARRACIÓN DE LA PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR

Después de una oración comienza la Liturgia de la Palabra con textos que nos muestran a Jesús como el Siervo de Dios ya anunciado por los profetas y en los textos del Antiguo Testamento.


De manera solemne se proclama el Evangelio de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan. Se hace a tres voces: Comentarista (primer lector), Jesús (el Sacerdote) y el Pueblo o personajes (segundo lector). Todo el proceso del arresto, juicio, condena y muerte en cruz de Jesús es escuchado por la Iglesia, desde el testimonio de la primitiva Iglesia que lo fue transmitiendo como uno de los relatos más antiguos contado por muchos que lo vivieron en primera persona. El silencio de Jesús, que va enmudeciendo a medida que se va acercando a la muerte, y el silencio de Dios Padre que aparece contemplativo de las escenas en las que quienes más hablan y hacen son los hombres movidos por el pecado expresado de tantas maneras en la Pasión. La Madre que aparece allí, sin que sepamos donde estaba antes, pero ahora está ahí, junto al Hijo, junto a su cruz. Nos la entrega como herencia preciada y nos encomienda su cuidado y nos la regala para que también Ella nos cuide. Y en la tumba se quedó el que es la Vida y que tanta vida fue dando a pecadores, enfermos, muertos... Hoy nos la da de nuevo y de manera única: nos da la vida, la suya, la propia.

ORACIÓN UNIVERSAL


Todos los días cuando celebramos la Liturgia en la Iglesia tenemos la Oración de los fieles o peticiones. Pedimos al señor, en nombre de toda la Iglesia, lo que la Humanidad necesita. Hoy lo hacemos de manera diferente y solemne. La llamamos oración universal porque pedimos por todos los hombres, creyentes o no, de las distintas religiones, etc. Hoy pedimos por todos. Un lector introduce la Oración de petición que el Sacerdote presenta a Dios en nombre de la Asamblea presente y de toda la Iglesia.

ADORACIÓN DE LA CRUZ


En la Liturgia todo el año se adora a Dios presente en la Eucaristía, el Pan y Vino consagrados. Todo lo demás se venera: imágenes sagradas, etc. Hoy es el único día del año en el que en la Liturgia se adora la Cruz o el Crucificado. Entra en procesión tapada desde el fondo del templo y acompañada de dos cirios. se para la procesión en tres momentos y se muestra la Cruz a la Asamblea, despojando en cada para una parte de ella, hasta mostrarla totalmente en la última de las tres estaciones. después se adora: mediante un beso, una inclinación de cabeza o genuflexión (arrodillarse con una sola rodilla). Al mismo tiempo se puede hacer la colecta que va destinada a las necesidades de los cristianos de Tierra Santa.

PAN EUCARÍSTICO Y CLAUSURA DEL MONUMENTO


A continuación se viste y prepara de manera simple la Mesa del Altar, se traslada el Sacerdote al Monumento y regresa con el Satísimo, acompañado de dos cirios, consagrado en la tarde anterior. El Monumento queda así clausurado, con la puerta del Sagrario abierta, apagándose todos las luces y velas que lo han iluminado. Colocado el Santísimo en la Mesa del Altar se reza el Padre nuestro y el Cordero de Dios. Se reparte la Comunión y después lo que haya sobrado de Pan eucarístico se reserva fuera del templo y del Monumento.

AUSENCIA Y VACÍO DE DIOS, LUTO DE LA IGLESIA


Terminada la Oración final, sin dar el Sacerdote la Bendición, se terminan los Oficios en silencio cuando el Sacerdote regresa a la Sacristía.

Sin el Señor en el Monumento ni en otro lugar visible, desnuda la Mesa del Altar, y en el silencio es como expresa la iglesia que Cristo ha muerto y que estamos ya sin Él, por lo que seguimos sin celebrar los Sacramentos, pero ahora ya ni lo tenemos a Él en la reserva. Sólo tenemos la compañía de la Madre, de la Virgen. Y en este silencio y oración esperamos hasta que celebremos su Resurrección en la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo, en nuestra Parroquia será a las 23:00 horas.

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