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miércoles, 30 de septiembre de 2015

SANTORAL LITÚRGICO. Mes de octubre de 2015.



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  • Santa Teresa del Niño Jesús.

Santa Teresa del Niño Jesús nació en Alençon (Francia) el 2 de enero de 1873. Murió en 1897 y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó y la proclamó patrona universal de las misiones. La llamó la "Estrella de mi pontificado" y la definió como "un huracán de gloria", por el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Én 1997, el papa Juan Pablo II la proclamó además Doctora de la Iglesia. En vida, la felicidad de su infancia se vio truncada por la muerte de su madre y con su padre aprendió a amar la naturaleza, a rezar y a amar y socorrer a los pobres.
Cuando sólo tenía quince años quería ir al Carmelo. Al ser menor de edad no se lo permitían y decidió peregrinar a Roma y pedírselo al Papa. En el Carmelo vivió dos misterios: la infancia de Jesús y su pasión. Por ello, solicitó llamarse sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. A los 23 años enfermó de tuberculosis y murió un año más tarde en brazos de sus hermanas del Carmelo.
Día 3, Santo Tomás, Apóstol (Fiesta).

  • Los Santísimos Ángeles Custodios. 

Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. La misión de los Ángeles Custodios es acompañar a cada hombre en la vida y guiarlo en el difícil camino para llegar al Cielo. Es un compañero de viaje que no se separa del hombre ni un solo momento. No se aparta de él ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él y tratarlo como un amigo. Debemos confiar en él, pedirle ayuda porque nos protege y está cerquísima de Dios y le puede decir directamente lo qué queremos o necesitamos. Los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos si nosotros no se los hacemos saber, ya que sólo Dios conoce exactamente lo qué hay dentro de nuestro corazón.


  • San Francisco de Asís.


Francisco nació en Asís alrededor de los años 1181 ó 1182. En su juventud llevó una vida sana. Cayó gravemente enfermo y, cuando se recuperó, combatió en el ejército. En su regreso se dedicó a la oración y un día una imagen de Jesuscristo le pidió que arreglara la Iglesia de San Damián. Su padre no lo aceptó y le obligó a ir con el Obispo de Asís. San Francisco buscó un lugar para establecerse, obtuvo limosna en un monasterio y, finalmente, regresó a San Damián para seguir con las reparaciones. San Francisco tuvo muchos seguidores y cuando eran 12 discípulos redactó una orden con consejos evangélicos. En la capilla de Porciúncula establecieron la nueva orden que se distinguía por su gran capacidad de servicio a los demás. La orden del fraile creció más allá de los Alpes y tenían misiones en España, Hungría y Alemania. En 1224 se retiró al Monte Alvernia y se construyó ahí una pequeña celda. Aquí sucedió el milagro de las estigmas en el cual quedaron impresas las señales de la Pasión de Cristo en el cuerpo de Francisco. Su salud se fue deteriorando y murió con 44 años después de escuchar la Pasión de Cristo según San Juan.

Nuestra Señora del Rosario.

Qué buen día hoy para acercarnos a nuestra madre y rezar el rosario. En este día, todos los católicos nos unimos para solicitar la intercesión de nuestra Madre y para meditar a través de su oración los misterios de la vida y enseñanzas de Jesús. El rezo del Santo Rosario es una de las devociones más arraigadas en el pueblo cristiano. De manera muy general, tiene su origen hacia el siglo IX, como una simplificación del Salterio y se extiende rápidamente por los laicos iletrados como una sencilla oración. El rosario es una corona de rosas que regalamos a nuestra Madre.

  • Nuestra Señora del Pilar.

La tradición dice que, tras la ascensión a los Cielos de Jesús, los Apóstoles se distribuyen por todo el orbe para llevar la Buena Nueva. Santiago el mayor acude a Hispania e intenta la evangelización, con pobres resultados. En un momento de desesperación, la Virgen María acudió en carne mortal a Cesaraugusta y, apareciéndose sobre un pilar, le da ánimos al enérgico apóstol. El santuario levantado en ese lugar de la actual Zaragoza es uno de los más visitados en el mundo católico.

  • Santa Teresa de Jesús.

Posiblemente, una de las mujeres de la Iglesia Católica cuya vida más ha cautivado a lo largo de todos los tiempos. Teresa nace en Ávila el 28 de marzo de 1515. A los dieciocho años, entra en el convento carmelita de la Encarnación. A los cuarenta y cinco años, para responder a las gracias extraordinarias del Señor, emprende una nueva vida cuya divisa será: «O sufrir o morir». Es entonces cuando funda el convento de San José de Ávila, primero de los quince Carmelos que establecerá en España. Junto con san Juan de la Cruz, introdujo la gran reforma carmelitana. Durante veinte años, remontando todo tipo de contrariedades y dificultades, se dedicará con especial tenacidad a implantar la reforma que se llamará descalza o teresiana, al tiempo que cobra hondura su vida espiritual preciosamente descrita en su obra literaria que ha quedado como expresión viva de la mística de todos los tiempos. Murió en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970.

  • San Ignacio de Antioquía.

Obispo de Antioquia y discípulo de los apóstoles, quizá de San Juan. Son famosas sus cartas destinadas a diversas comunidades. Fue un buen pastor y fiel soldado de Cristo durante sus 40 años de obispo. Trajano mandó apresar a todos los que no adoraban a sus dioses. Ignacio fue llevado a Roma, a morir en los leones, pues negó a los dioses de Trajano. Fue llevado en barco, durante un largo y duro viaje en el que escribió sus famosas siete cartas, dirigidas a las Iglesias de Asia Menor. Que las pruebas de este viaje a Roma fueron grandes, lo leemos en su carta a los Romanos (par. 5): “Incluso desde Siria a Roma luché con bestias salvajes, por tierra y mar, de noche y de día, estando atado entre diez leopardos, y hasta con una compañía de soldados, que sólo se volvían peores cuando eran tratados amablemente”. En varios lugares a lo largo de su itinerario sus correligionarios cristianos le saludaron con palabras de consuelo y de homenaje reverente. Con los que se adelantaron a ir a la capital antes que él, envió una carta a los cristianos de Roma diciéndoles: "Por favor: no le vayan a pedir a Dios que las fieras no me hagan nada. Esto no sería para mí un bien sino un mal. Yo quiero ser devorado, molido como trigo, por los dientes de las fieras para así demostrarle a Cristo Jesús el gran amor que le tengo. Y si cuando yo llegue allá me lleno de miedo, no me vayan a hacer caso si digo que ya no quiero morir. Que vengan sobre mí, fuego, cruz, cuchilladas, fracturas, mordiscos, desgarrones, y que mi cuerpo sea hecho pedazos con tal de poder demostrarle mi amor al Señor Jesús". ¡Admirable ejemplo!. Fue arrojado a los leones en Roma en el año 107. San Ignacio dice en sus cartas que María Santísima fue siempre Virgen. Él es el primero en llamar Católica, a la Iglesia de Cristo (Católica significa: universal).
Se le suele mostrar con el corazón desgarrado por los leones en el que aparece grabado el nombre de Jesús. También se le representa con uno o dos leones y un arpa u otro instrumento musical pues la tradición le atribuye el mérito de haber introducido en Siria la música en el templo, después de escuchar un concierto angélico. 

  • San Lucas evangelista.

Médico y uno de los cuatro evangelistas, y secretario de San Pablo, que le llama “el médico querido” (Col., 4, 14). Recibió la fe cerca del año 40, de mano de Pablo en Atioquía. No conoció a Jesús en vida, pero supo escribir cuidadosamente todo lo que le escuchaba de los testigos oculares. Es el único que describe la infancia de Jesús y el que más habla sobre la Virgen, posiblemente porque ella misma le instruyó en Éfeso. Escribe para los gentiles (que adoraban al Dios único y verdadero y observaban algunas de las prescripciones de la Ley mosaica, pero que no pertenecían plenamente a la comunidad judía por circuncisión) resaltando el aspecto universal de la Redención. Su Evangelio muestra cierta predilección por los pobres, los pecadores arrepentidos u la oración. Se le suele representar como evangelista junto a un becerro alado. Si se le representa como médico, aparecen algunos atributos propios de esta profesión como tijeras, lancetas, pinzas y botes. A veces se le representa como pintor, pues según la tradición fue de los primeros en representar a la Virgen; es por esto que se sustituye la pluma de evangelista por un pincel, o incluso se le representa con una imagen de la Virgen.

  • San Antonio María Claret.

Nacido en 1807 en Sallent (España). Ingresó en el seminario de Vich. Pronto destacó como gran predicador y, además de magníficos sermones, redactó más de 200 libros y folletos sencillos. Fue nombrado arzobispo en Cuba y confeso de la reina Isabel II. En 1849, se reunió con cinco compañeros y fundo la Comunidad de Misioneros del Corazón de María (claretianos) y, posteriormente, las Hermanas Claretianas. Murió tal día como hoy en 1870.

  • Santos Simón y Judas Tadeo.

Apóstoles ambos de Jesús, apenas se tienen datos sobre sus vidas. San Judas Tadeo es uno de los santos más populares, a causa de los numerosos favores celestiales imposibles que consigue a sus devotos que le rezan con fe. A San Simón y San Judas Tadeo se les celebra la fiesta en un mismo día porque según una antigua tradición los dos iban siempre juntos predicando la Palabra de Dios por todas partes. Según la tradición, a San Simón lo mataron aserrándolo por medio, y a San Judas Tadeo cortándole la cabeza de un hachazo, por eso a San Simón lo pintan con una sierra y a San Judas Tadeo con un hacha en la mano.