PORTADA PRINCIPAL

PORTADA PRINCIPAL

sábado, 6 de febrero de 2016

NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA, VESTIDA DE HEBREA PARA LA CUARESMA.




Seguir leyendo toda la crónica pinchando con el ratón abajo en "Más información".


La Hermandad del la Esperanza viste a su titular mariana, Nuestra Señora de la Esperanza, con el atuendo de hebrea para la celebración de la Cuaresma.

CATEQUESIS.

Como viene siendo costumbre en los últimos años, las imágenes titulares marianas de dolor de de las hermandades y cofradías penitenciales se visten de hebreas con motivo del tiempo litúrgico de la Cuaresma.

La característica de esta vestimenta, que se aprecia en muchas imágenes de la Virgen María que se colocan en los belenes navideños, consiste en que la túnica y el manto que viste la imagen de la Virgen María llevan los colores tomados del atuendo de María en las pinturas del Barroco, que a la vez, la toman de las primitivas pinturas bizantinas y paleocristianas.

Aunque hoy día lo vemos muy normal, esos colores tienen un motivo y una razón de ser usados. En la imagen de la Virgen, pueden aparecer a la inversa, manto con el color del vestido y vestido del color del manto.

Se cree que en la época de Cristo, las mujeres vírgenes, vestían con vestidos rojizos. El manto azul, era usado por las mujeres que eran madres, por lo cual, en María, encontraríamos las dos realidades, de Virgen y Madre. En el arte bizantino el azul, es la realidad de lo celestial, eso es, que hay algo de Dios en la persona recubierta por este color.

El Rojo es la vida, el amor, el Espíritu Santo, no por casualidad, es el color de la liturgia en las celebraciones de Pentecostés o de los mártires.
Respecto al blanco, puede ser la divinidad en la total plenitud. 

Aún siendo los colores que se asignaban a las vestiduras de María desde la Iglesia Primitiva, no es hasta la segunda década del Siglo XX, cuando gracias a Manuel Rodríguez Ojeda, no vimos por primera vez a las Dolorosas vestidas de esta forma.

El fajín rayado, recuerda a las vestimentas tradicionales hebreas, que al presentarse ciñendo la cintura de María, simboliza la disposición a servir.

El primer documento que existe de una imagen de candelero vestida de hebrea, esta protagonizado por la antigua dolorosa de la Hiniesta, imagen atribuida a Martínez Montañés y destruida por el fuego en las revueltas de la II República Española, en 1932.

Rodríguez Ojeda, resuelve, la escasez de ajuar para vestir a la Virgen, con toscas telas, adornándolas a base de pliegues. Como todo lo nuevo, en su momento, produjo todo tipo de reacciones, excepto la indiferencia.
Hoy día es algo totalmente normal, encontrar a nuestras imágenes vestidas de esta manera en el tiempo litúrgico de la Cuaresma. No hay nada oficialmente escrito de cual es la forma más correcta para representar a la Virgen de hebrea, por lo cual, hoy día, podemos ver variaciones que se mueven respetando siempre la austeridad y tonos cercanos a los anteriormente mencionados.

En los últimos años se colocan en las manos de las Dolorosas signos de la Pasión del Señor, como la corona de espinas, los tres clavos o el pañuelo lacrimal. Hay quien le coloca a la Virgen en su pecho una daga o puñal que se lo atraviesa, para expresar el dolor de madre, en alusión al pasaje evangélico de San Lucas en el que el ancaino Simeón, siendo Jesús niño, profetiza la muerte en cruz del Mesías y a María le dice: "Y a ti una espada te atravesará el corazón". Y se sustituye la corona regia o la diadema por la aureola con las doce estrellas.






Fofografías cedidas por Don Ramón Ibarra.