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martes, 21 de julio de 2015

MENSAJE DOMINICAL DE LA PALABRA DE DIOS.

Domingo 19 de julio de 2015.



Para leer la reflexión de la Palabra de Dios
de este Domingo, pincha abajo en "Más información".


Queridos hermanos y hermanas:

El domingo pasado veíamos cómo Jesús enviaba a los a los Doce de dos en dos a predicar la buena Noticia. Esa experiencia misionera presente en la Iglesia de todos los tiempos plantea la figura del pastoreo del pueblo de Dios. Es la misión a la que el Padre ha llamado a su Hijo, y a la misión que han de responder los llamados por el Hijo a colaborar con Él en esta tarea. De ahí que pronto los primeros cristianos dieran el título de Buen Pastor a Cristo.

En el Antiguo Testamento ya se consideraba pastores a los dirigentes del Pueblo de Dios. De ellos fueron considerados los profetas o los sumos sacerdotes. Pero hay grandes decepciones pues no cumplen todos las expectativas ni de Dios ni del pueblo, ya que la corrupción también está en el corazón de los que tienen la misión de representar a Dios. Por eso nos encontramos la denuncia de Dios que rechaza estas situaciones, y lo hace a través de la boca de sus profetas. el profeta Jeremías es uno de estos hombres valientes que no se callan y que anuncian la llegada de un pastor, descendiente del Rey David, es decir, la llegada del Mesías: Jesucristo. Con este Pastor divino todo cambiará y eso se manifestará en la unión del rebaño, pues esta unión es el signo del buen pastoreo.

En el texto de San Pablo a los Efesios, el Apóstol relata las grandezas de Cristo, de su persona y de sus obras realizadas.Todo lo que ha hecho y ha alcanzado Cristo ha sido en bien del hombre, trayendo la paz al destruir el odio. Cristo ha traído el perdón para una humanidad pecadora, dividida y perdida. En la cruz, lugar de derrota, Jesús ha traído la paz, la salvación y la unión de la humanidad. Todos somos hermanos gracias a Jesucristo. Su amor en la cruz es la revolución de un mundo que puede cambiar si nos convertimos al verdadero y único amor, el de Dios: amor que es capaz de cambiar las cosas y de cambiarnos a nosotros mismos. La cruz "cristiana" es la victoria y el camino para hacer un mundo mejor. La entrega, la humildad, el perdón, la pobreza de espíritu... son los principios enraizados en la cruz de Cristo (las Bienaventuranzas), las huellas que hemos de pisar nosotros. 

Y quienes andaban perdidos como ovejas sin pastor, que estaban sin sentido en sus vidas, angustiados por los problemas y sufriendo las tragedias que padecían, iban tras de un hombre que hablaba y actuaba de manera diferente y de manera que les llenaba de esperanza. El deseo de estar con Él les hacía abandonar sus ocupaciones y andar los caminos que hicieran falta. El deseo es la fuerza que mueve el corazón y que motiva nuestra conducta. Sin deseo nos hacemos pasivos y conformistas. Deseos de Dios es lo que sienten esos hombres y mujeres, porque cuando están junto a Jesús notan su verdadera presencia en una atmósfera de bien y de paz. ¡Cuántos hombres y mujeres de hoy necesitan sentir eso y lo buscan sin saber muy bien dónde! Y metámonos en ese grupo también nosotros, inmersos en un ritmo de vida y de prisas... teniendo de mucho y faltando de lo mejor: el amor y la paz. Lo que sólo Dios puede dar en plenitud y lo esencial para sentirnos felices y realizados. Lo mismo también tú y yo somos como aquellos hombres y mujeres, "almas en pena": unas ovejas que buscan un pastor que aún no han encontrado. Y que al encontrarlo, deciden ir a donde Él va para no distanciarse de Él ni perderlo. Sólo hay un pastor que merece la pena, y ese es Jesús. Si lo has encontrado, quédatelo; si aún sigues desorientado sin pastor, búscalo a Él. Te lo aseguro: tu vida cambiará.

Feliz Domingo del Señor y a descansar un poco que el verano es para todos, incluso para los que aún no tenemos vacaciones.